Nació en el punto más difícil de mi historia personal. Aceptar mi diagnóstico y mi forma de ver el mundo.
Navegué espacios laborales que exigían silencios, gestos y dinámicas sociales que mi neurosistema no podía sostener sin costo. Intenté encajar, camuflarme, sobreesforzarme… hasta que mi cuerpo y mi mente dijeron basta. Esto fue de la peor forma posible. Entiendo que, seguramente, es porque no escuche o no quise escuchar mi mente y cuerpo.
Un accidente automovilístico, viaje de trayecto hacia mi lugar de trabajo de la época, un camión grúa, impacto en la parte posterior del vehículo que iba manejando. Hubiese venido a una velocidad más alta, no podría estar escribiendo estas líneas.
Durante años intenté adaptarme, desde pequeña. Sufrí acoso escolar y también laboral. Nunca entendía por qué se daba esto. Por lo que, cuando sucedía, simplemente escapaba, buscando otro trabajo. Sin enfrentar lo que sucedía, por miedo.
Luego de la odisea vivida, llegó el diagnóstico de TEA nivel 1. Primero por el apoyo psicológico. Me negué a aceptarlo. Posteriormente, se confirmó con el apoyo psiquiátrico, después con las evaluaciones ADOS, ADI-R. No siendo suficiente, solicité una segunda opinión. Reconfirmando el diagnóstico.
En la evaluación del apoyo neuropsicológico, apareció la coocurrencia: TDAH (I/H), confirmado.
No fue una etiqueta/diagnóstico, fue una explicación, que le dio sentido a todo aquello que siento, pienso y como me desenvuelvo, desde niña, pero que nunca había podido comprender y simplemente, me culpaba de todo aquello que sentía.
"Entre Autismo y Rayén Salvaje" se convierte así en un puente: entre mi formación profesional como Ingeniero Comercial, mi mirada analítica y estructurada, y mi forma auténtica de procesar el mundo como mujer autista con TDAH (I/H)
"Entre Autismo y Rayén Salvaje" nace desde la necesidad de decir “así se vive, así se siente, así es realmente, SER AUTISTA”.