Hace unos días recibí mi credencial del Registro Nacional de la Discapacidad.
En ella se indica:
“Causa principal: Mental/psíquica”
Pero en ninguna parte indica que es debido al diagnóstico médico: Autismo (TEA nivel 1) y TDAH.
Es decir, no es una enfermedad mental, es una condición del neurodesarrollo y, en mi caso particular, una coocurrencia.
Entonces te pregunto: ¿Contratarías a una persona que presente esta credencial de discapacidad en la postulación a un trabajo?
Claramente que no.
Sí, es “políticamente incorrecto” lo que estoy diciendo, pero es la realidad en #Chile.
La credencial de discapacidad se vuelve un instrumento belicoso y discriminante. No es un apoyo del cual un adulto, independiente, que ha sido violentado y discriminado en su trabajo, por su forma de ser, por pensar diferente y no por su desempeño laboral. ¿Se puede utilizar para exigir respeto? Al contrario.
Exigir respeto por medio de esta credencial es dispararse en los pies. Más aún para los #AdultosAutistas.
Exigir respeto, en la sociedad chilena, es sinónimo de problemático. La costumbre es ser un lamebotas, mientras por detrás te están disparando. Como dice la frase: “El chileno es chaquetero” y “nunca queda mal con nadie”. Aunque eso implique perjudicar y dañar a una persona.
Les recuerdo que
El autismo no es una enfermedad mental.
El TDAH no es una enfermedad mental.
Son condiciones del neurodesarrollo reconocidas en investigaciones y manuales internacionales. De hecho, siguen las investigaciones al respecto y ahora enfocándose en los adultos. Porque ser neurodivergente no es una moda. Es la realidad de muchas personas que han sido diagnosticadas tardíamente.
Para quienes aún no les interesa el tema, les cuento que ser autista no necesariamente trae consigo retraso mental, motriz, esquizofrenia, etc.
Te pregunto entonces, ¿tu hijo neurodivergente nunca va a crecer? ¿Nunca será un adulto? ¿Quieres que tu hijo dependa de ti completamente, aun cuando puede llegar a ser independiente?
Ser autista o tener una condición del neurodesarrollo no me impide trabajar, siempre y cuando exista respeto.
Lo que realmente dificulta al trabajar es: la falta de comprensión institucional, la rigidez de los entornos laborales y nulo respeto, y una muy importante es la negación sistemática de ajustes razonables.
Esto debido a que colegas irrespetuosos no toleran que otra persona tenga un ajuste razonable, porque es un “beneficio”. Pues les cuento que no es un beneficio, es una forma de permitirnos poder trabajar en igualdad de condiciones.
Vuelvo al punto, por eso se llama condiciones del neurodesarrollo, porque sucede a nivel cerebral, como procesa el cerebro el mundo: conexiones sinápticas, cero podas neuronales, funcionamiento de los diferentes tipos de neuronas: sensoriales, motoras, etc., y neurotransmisores: aminoácidos (glutamato, gaba, etc), monoaminas (dopamina, serotonina, noradrenalina, etc.), péptidos (endorfinas, oxitocina, etc).
Ustedes no logran ver, entender ni siquiera pensar lo que significa el funcionamiento de nuestro cerebro y cómo es nuestro día a día. A muchos nos impactan los ruidos, y cuánto nos afecta algo cuando estamos desprevenidos (te asustan, o no consideraste que, por ejemplo, se podría cerrar la puerta y solo llega el ruido del portazo, etc).
Las personas neurodivergentes no necesitamos lástima. Incluso, podría llegar a decir que ni siquiera necesitamos que nos comprendan (para mí es algo imposible de parte del mundo).
Necesitamos algo mucho más simple y fácil de entregar: respeto. Nosotros, las personas autistas, trabajamos, producimos, creamos y aportamos valor, como cualquier otra persona. Y a veces, mucho más.
El problema no es el autismo.
El problema es que este sistema no quiere convivir con personas con condiciones del neurodesarrollo.
Mientras no exista respeto, muchas credenciales de “discapacidad” que deberían ser una herramienta de inclusión seguirán funcionando, paradójicamente, como un nuevo mecanismo de exclusión y discriminación. Simple y llanamente, porque no se aplica ni respeta la ley 21.545, también conocida como #LeyTEA, principalmente en adultos autistas, que, aunque exista un diagnóstico médico, la posibilidad de solicitar un ajuste razonable será nulo. Ya que sin la credencial de discapacidad no somos escuchados, ni siquiera, en caso de funcionarios públicos, por la Contraloría.
Tanto los servicios públicos como privados, ya sea por conveniencia o por falta de humanidad, seguirán rechazando este tipo de solicitudes, mientras no tengas un documento oficial que te certifica como una persona que hay que excluir, porque para ellos eres un problema.
Les recuerdo que el mobbing existe; yo lo viví. Antes de saber mi diagnóstico y posterior a este. También les recuerdo que existen estudios en donde pueden corroborar que las personas autistas tienen un mayor riesgo de cometer suicidi0 debido a procesos depresivos, muchos debido al discriminatorio mundo laboral que no acepta la diferencia.
Desde que llegó la credencial, me pregunto: ¿me llamarán a entrevista las instituciones en las que he postulado? Sinceramente, creo que no. Simplemente no pasaré a la siguiente etapa.
Tengo 10 años de experiencia en servicio público, lo cual no es atractivo para las empresas privadas debido a la mala fama que tienen los servidores públicos, y con obvias razones; lo vi y lo viví. Pero, ¿cómo hacerles entender que no todos somos iguales?
Las retroalimentaciones o críticas que tuve en estos 10 años no eran sobre mi trabajo o sobre mi desempeño. Sino a mi forma de ser.
Les presento la credencial de discapacidad para personas autistas:
Cuando se aprenda a respetar la diferencia, la “inclusión” dejará de ser una promesa enmascarada en una ley que no se aplica, a pasar a una realidad tangible y humana.